Jaime Garzón fue un humorista colombiano que murió asesinado -el viernes, 13 de Agosto de 1999-, dentro del conflicto armado que azota a dicho país, después de un largo recorrido de crítica -a la vez que cercanía- hacía el establecimiento político colombiano y, más concretamente, después de involucrarse directamente en el conflicto como mediador en la liberación de secuestradxs e impulsor férreo de una solución política al conflicto.

La charla que acompaña este post se realizó en la Corporación Universitaria Autónoma de Occidente, en la ciudad de Cali, Colombia, y es una de las exposiciones más claras de las ideas de este personaje, intercalando con genialidad una ácida crítica social y política con un humor generalmente centrado en ‘la colombianidad’. Para encontrar referencias a su vida y trabajo, la Wikipedia -en este caso- presenta un articulo bastante completo y con una lista de fuentes que permiten profundizar según se desee.

El caso de Garzón representa la complejidad del conflicto colombiano y de los personajes y redes de intereses que lo componen. A través de sus personajes y de su propia vida es posible acercarse a una realidad cruda e intrincada en matices.

Garzón logró acercarse al poder -e influir en él, en quienes lo ejercían- saliendo de raíces humildes, rompiendo con la tradicional poca movilidad social de la sociedad colombiana; pasó por la guerrilla del ELN brevemente, también por cargos públicos tales como alcalde menor del Sumapaz; se codeo con la izquierda y la derecha, rescatando lo que consideraba válido y, sobre todo, destacando lo podrido de ambas. También fue un ejemplo más de que en Colombia es arriesgado hacer política, así sea desde el humor y la defensa de la paz.

El que logremos avanzar hacia una sociedad más deseable -creo- depende de que no olvidemos la vida y esfuerzos de personajes como Jaime Garzón, y de que seamos capaces de evitar que, de entrada, les maten.