“El amor romántico siempre ha tenido portavoces poderosos que le han ayudado a mantener su prestigio. Hace 24 siglos, en la obra El banquete, Platón cita el mito de la media naranja en el que Zeus castigó a los pobres mortales partiéndolos en dos. Desde entonces, cada mitad buscaba a la otra para fundirse y retornar a aquella plenitud originaria.

Pero la versión de la ciencia es mucho menos “romántica”. Un estudio publicado el año pasado en la revista Science justifica la aparición de algo tan raro entre los mamíferos como la monogamia.

En el artículo, investigadores de la Universidad de Cambridge explican cómo esta práctica proviene de una estrategia de marcaje individual. En grupos en los que los animales están muy dispersos (aunque nunca tan dispersos como en una ciudad de millones de habitantes como Madrid o México), la única forma de asegurarse una hembra con la que tener hijos y de ahuyentar a otros machos que pongan en duda la legitimidad de esa descendencia es no separarse nunca de la pareja. Ese “no puedo estar sin ti”, que tan romántico suena en decenas de canciones, adquiere a la vista de los resultados de la gente de Cambridge un tono mucho más pragmático.”

via La ciencia contra el amor | ELESPECTADOR.COM.