“Tras la decisión del Consejo de Estado de restituirle la personería a la UP, volvió a Colombia y decidió lanzarse a la Presidencia de la República. Y este sábado, en una de sus primeras correrías, por Arauca, fue objeto de un atentado.

En la mañana de este lunes varios comentaristas radiales relataron el hecho aunque atenuaron la gravedad porque, según ellos, en las encuestas sólo tiene el 1 % en la intención de voto, lo que matemáticamente hace que no tenga opciones reales de ganar las elecciones. Es al revés. El asunto es de extrema gravedad por la misma circunstancia. Hay que protegerla porque la democracia es la garantía absoluta de los derechos de las minorías. 

Asimismo, porque si la izquierda legal en Colombia no obtiene la absoluta certeza de que nunca jamás les va a pasar nada, la armada en La Habana no firmará la paz. Porque Aida Avella es el símbolo vivo de una tragedia que nunca debió ocurrir. Y porque así, valiente, honesta y a pesar de todo, jamás ha empuñado un arma. La democracia es una mentira si a ella le pasa algo.

Y no se trata sólo de ella, de su familia y de sus seguidores, sino también de aquellos jóvenes inconformes que nacieron en Colombia mientras ella estaba en el exilio y hoy quieren cambiar el país, hacer política con sus ideales y sus propuestas. Tenemos que darles las garantías absolutas a todos los Luciano Marín Arango, Luis Édgar Devia Silva, Juvenal Ovidio Ricardo Palmera, para que no haya ‘Iván Márquez’, ‘Raúl Reyes’, ni ‘Simón Trinidad’.”

via Cuando la izquierda colombiana pedía que no la mataran, Nación – Semana.com.