Se puede discutir a profundidad sobre lo útil o perjudicial de los preceptos religiosos. Lo que no es discutible es que gran parte de su arraigo procede de la edad en que son sembrados y de las características vulnerables de los cerebros que los reciben.

¿Un niño anarquista? ¿Un niño neoliberal? ¿Un niño comunista?

A todos nos escandaliza esa idea porque implica un adulto manipulando y un niño siendo manipulado, como bien lo explica en su analogía Richard Dawkins.

¿Por  qué entonces no nos escandalizamos cuando nos hablan de la Infancia Misionera o de los niños cristianos?

Pues simplemente porque cuando estábamos niños, un adulto en quien confiábamos —porque a él de niño le sucedió igual— nos contó, como verdades, historias de lluvias y de ceibas.

Que los padres adoctrinen a sus hijos en sus creencias religiosas es absolutamente legal y en la inmensa mayoría de los casos bien intencionado.

Pero eso no lo hace menos abusivo ni más ético.

via La educación religiosa de los niños es una forma de abuso | Las2orillas.CO.