Cambiar el fundamento sobre el cual el uribismo ha edificado su credo político diez días antes de la segunda vuelta,  para salir a decir que si ganan ya no van a acabar el proceso de paz como lo dijeron hace cuatro meses, ni lo van a suspender, como lo dijeron hace una semana, sino que lo van a mantener porque ahora quieren lo que siempre han detestado que es “una paz negociada”, es una voltereta mortal que puede quebrar la espina dorsal al uribismo.  La segunda razón, es más de forma pero igualmente infranqueable. El uribismo no cambió su posición por convicción sino que fue un acto de desesperación dirigido a ganar las elecciones.

via María Jimena Duzán por qué Uribe no puede con la paz, Opinión – Edición Impresa Semana.com.