“En todo caso, el argumento central de Sin fines de lucro sigue teniendo relevancia, no sólo para el caso de India y Estados Unidos, sino también para Latinoamérica. La generación de riqueza es un medio para lograr el bienestar de la población y para construir una sociedad democrática y plural, de modo que no tiene sentido sacrificar, en función de la renta, los fines mismos que se están persiguiendo. Así, las tendencias en educación que proponen disminuir la formación en humanidades para ahorrar gastos ponen en peligro la posibilidad de que se pueda conseguir o preservar la democracia. “¿Con qué nos encontraremos en el futuro si estas tendencias se prolongan? Pues tendremos naciones compuestas por personas con formación técnica, pero sin la menor capacidad para criticar la autoridad, es decir, naciones enteras de generadores de renta con la imaginación atrofiada. En palabras de Tagore, ‘un suicidio del alma’”. Este suicidio del alma se evidencia, no solo en el desprecio a las humanidades, sino de un modo más general en los modelos educativos instrumentales que se imponen hoy en día, modelos en los la educación es un negocio y se asume que las mayorías deben recibir una formación que apenas les sirva para obedecer a una élite incapaz de comprender el mundo que gobierna.”

via Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades.