“Y sin embargo, a mi modo de ver, se equivocan los que piensan así. Se equivocan porque no comprenden qué es Podemos. Por encima de todo, Podemos es un partido político. Uno que aspira a regenerar la vida política, bien es cierto; pero es un partido al fin y al cabo. Y dada la dinámica de los partidos en las democracias liberales, Podemos se ve en la necesidad de hacer más aceptable su discurso si quiere llegar, algún día, a ser alternativa de Gobierno e incluso, más aún, la base de una nueva visión hegemónica. Pero como se repite en las discusiones de estos días, Podemos no puede llegar a ser un movimiento mayoritario con un discurso decrecentista. Y la razón es obvia: como digo desde el principio del artículo, los decrecentistas son cuatro gatos.

A la mayoría de la población no le puedes explicar que tiene que vivir con menos porque, aunque se reparta lo que hay entre todos, a la mayoría le acabará tocando a menos porque cada vez habrá menos; no te querrán creer, porque en la tele, los diarios, las revistas… no se habla del fin del crecimiento ni del fin del capitalismo. Podemos aspira a ser el movimiento de toda esa gente, la que se da cuenta de que un cambio es necesario –que es la mayoría–, pero no de los que se dan cuenta de que ese cambio tiene que ser radical –que es una minoría–. Contentar a ambos colectivos a la vez es imposible sin mentir, y Podemos ha elegido al primero porque, simplemente, son muchísimos más, y con su fuerza aspiran a poder gobernar, y poder al fin hacer los cambios que consideran necesarios.”

via Lo que no Podemos.