“Primero, el ascenso desde uno de los dos quintiles inferiores hasta el quintil superior es poco probable en todos los países y en todas las cohortes. En Colombia, por ejemplo, 7 % de los individuos logró pasar de la primera a la última categoría en la cohorte más joven. Segundo, los estratos medios tienen una mayor probabilidad de descender que de ascender socialmente. Y tercero, la probabilidad de ascenso del primer escalón al segundo es relativamente alta. Las mayores barreras a la movilidad están arriba, no en el centro.” (p: 61)

El “hijo del hombre pobre” en Colombia podría subir para alcanzar a ser un poco menos pobre, pero una probabilidad de 93% de fallar en su intento de llegar a ser rico (del 20% más rico). Pero, más grave aún, la movilidad de las “clases medias pujantes” (como las llama un colega), tiende a ser más bien negativa: con una probabilidad del 30% pueden caer a la categoría inferior mientras que a penas con una probabilidad de 17% pueden subir a la categoría superior.
El techo de cristal que impide que las clases medias y las más pobres logren alcanzar, con trabajo duro, educación y medios honestos, a los más ricos se refleja también en que un hijo de padre del 20% más rico tiene una probabilidad de 53% de mantenerse en ese mismo nivel de riqueza.

Más allá de los problemas sociales que se asocian generalmente a nuestra fuerte desigualdad, atacar el problema de la movilidad es urgente y probablemente un mecanismo para reducir las diferencias sociales. Pero, volviendo a Balzac, podríamos dejar de ser una sociedad donde la única forma de ascenso social sea conseguirse un buen partido y el trabajo honesto y la educación sean una promesa de mejorar las condiciones de vida. Esto es lo que las instituciones de una economía liberal de mercado deben permitir, para que las promesas de la caída del muro de Berlín no se transformen en desilusión. Pasar de las novelas de Balzac al libro de la Misión de movilidad sería un buen comienzo para nuestras políticas públicas.

Trabajo duro vs. herencia: las promesas sin cumplir de la movilidad social en Colombia | La Silla Vacía.