Las recomendaciones del PNUD cobran especial sentido ahora, pues en el informe que publicó en noviembre de este año el organismo se advirtió sobre las consecuencias sociales que conllevaría una hipotética caída de los precios del petróleo en 2015 de tal magnitud que lo dejaría en US$60 en promedio hasta 2020.

Y dejó claro que si esto sucediera “en términos de pobreza, ésta aumentaría de 29% que se observa en la actualidad hasta máximos de 34% en los siguientes dos años y retornaría lentamente a niveles del 31% en el año 2020. Es decir, se perderían seis años en la lucha contra la pobreza”.

A pesar de que en el momento en que se dio a conocer el informe del PNUD el escenario de tener un precio de US$60 el barril parecía extremista, las coyunturas actuales lo hacen cada vez más posible. Además, no se puede decir que la descolgada actual de la cotización del crudo fue sorpresiva, porque durante el último semestre El Espectador publicó en diferentes artículos que los excesos de oferta y la reducida demanda del mercado mundial de petróleo, al igual que una OPEP sin el poder de acción de hace 10 años, pronosticaban una caída del valor del hidrocarburo.

Petróleo: ¿no hicimos caso? | ELESPECTADOR.COM.