Pero estas son pequeñas cosillas en comparación con la venta de las minas de oro de Calcidia. La empresa que las gestionaba provocó un desastre medioambiental. Antes de hacerse cargo de las indemnizaciones se declaró en quiebra. El estado griego también perdonó las cotizaciones sociales debidas y compró por 11 millones los derechos de explotación. A las pocas horas los vendió por el mismo precio a una empresa constituida dos días antes. Esta, a su vez, vendió el 9% de la explotación a un holding catarí por 175 millones. Solo el 9% valía dieciséis veces más que lo que recaudaron los griegos. Esto deja el pelotazo de Galerías Preciados del PSOE en una chiquillada. La explotación del oro, que solo es apoyada por el gobierno y el partido neonazi, está produciendo catastróficas consecuencias ambientales. Contra ella ha surgido un movimiento social que apoyan decenas de miles de personas. Ierissos es “la aldea gala”, solo que aquí los romanos son fuerzas antiterroristas con declaración de estado de emergencia incluida. Escribir en blogs, o hablar con la prensa contra las minas, se considera motivo para presentar cargos por pertenencia a organización criminal.

¿Y el agua? Bruselas ordenó la privatización del agua. La Mancomunidad de Municipios de Tesalónica organizó un referéndum. El gobierno griego intentó prohibirlo, lo declaró ilegal. La democracia es ilegal en el país que la inventó. A pesar de todo se llevó a cabo con la presencia de observadores internacionales. El resultado fue que el 97,8% de la población estaba en contra de la privatización. Aún así, se privatizó, pero el Tribunal Supremo lo declaró ilegal. Ninguna de estas noticias ha tenido en la prensa española el eco que tuvo, por ejemplo, el cierre de una heladería en Venezuela.

De este modo, ignorando los hechos concretos de Syriza y el gobierno griego, en España la prensa plantea el debate en términos fantasmas. Este hará esto, este hará lo otro. ¿Pero y lo que ya hizo? Sobre eso, el silencio. La insistencia en las diferencias ideológicas sirve en realidad para eliminar de nuestra memoria los obscenos actos concretos de un gobierno que, pura y llanamente, se ha dedicado al saqueo. El pasado de la gran coalición griega entre derecha y socialistas es tan vergonzosamente indefendible que a ninguno de sus cómplices en España se le ocurre traer a colación ni una sola de sus medidas. En su lugar, todo se plantea en términos de orden-desorden, seguridad-incertidumbre, conocido-desconocido. ¡Qué gran diferencia con Venezuela! Cuando toca hablar de Venezuela entonces la prensa sí se ensaña con lo concreto. Ahí sí vemos el drama humano. La ideología, ni se mienta.

Esto avanza los términos del combate argumental que se producirá aquí durante este año. ¿Juzgaremos los ciudadanos al binomio PP-PSOE por sus hechos o por el símbolo de estabilidad que desean representar?

Lo que nos ocultan de Grecia y Syriza | Periódico Diagonal.