En 2011 las plazas se llenaron de gente dispuesta a cuestionar el sistema. Los bancos, los partidos políticos, la justicia, el sistema electoral. ¿Y las relaciones afectivas? “El amor es sin duda uno de los espacios que nos falta por ocupar. Hablar sobre los afectos, sobre el enamoramiento, te pone en un espacio de vulnerabilidad. Pero hay también que poder asumir eso”. Lo dice Brigitte Vasallo, autora dePornoburka y creadora del taller ‘#OccupyLove’. No es la única voz que está poniendo sobre la mesa la necesidad de desmontar y repensar la forma en la que construimos las relaciones afectivas y sexuales. Y también de cuestionar la monogamia.

“Hay unos mitos irrazonables. Parece que cuando estás con alguien y esa persona te gusta y te atrae das por hecho que va a ser tu compañero sexual para todo lo que quieras hacer, tu compañero vital para todo lo que venga, que será perfecto para tener hijos, que será el mejor compañero para compartir las labores diarias y del hogar. Y lo que a alguien le gusta y quiere a los 30 no suele ser lo mismo que tiempo después. ¿Me vas a decir que los gustos de esas personas no evolucionarán y que además lo harán al mismo tiempo en todo?”, se pregunta Miguel Vagalume, miembro del grupo Golfxs con principios.

Para Vagalume, la crítica a la monogamia es una crítica necesaria al sistema. “No soy de la escuela de que haya que abolir la monogamia, pero sí replantearnos la construcción de nuestras relaciones, analizarla, cuestionarla y que cada uno elija lo que le da la gana”, dice. Vasallo va más allá y afirma que la monogamia es “un sistema en sí misma” y propone “repensar cómo nos estamos amando, a qué llamamos amor y de qué forma se construye”. “No se trata de demonizar las prácticas monógamas, sino de desmontar los mecanismos que hay detrás. Puedes tener varias parejas, pero si no analizas y cambias el fondo de la cuestión seguirás reproduciendo las mismas conductas”, explica.

#OccupyLove: la monogamia también es parte del sistema.