La crítica de la economía capitalista fundada en la producción de mercancías que Marx hace 150 años elaboró perdió pertinencia real debido a que la apropiación del valor excedente, de la plusvalía, creado por el trabajo de los trabajadores realizada por los empresarios capitalistas no condujo a su pauperización como lo supuso; al contrario, debido a los incesantes combates sociales y políticos que llevaron a cabo lograron en los países capitalistas desarrollados obtener salarios y compensaciones económicas equivalentes al desempeño de su fuerza o capacidad de trabajo; es decir, lograron vender su fuerza de trabajo por el valor real que tiene, y de esa manera conseguir los medios económicos necesarios para satisfacer dignamente sus necesidades básicas y las de sus familias.   

Sin embargo, a pesar de esta limitación o deficiencia cognoscitiva la crítica de Marx de la economía capitalista moderna conserva toda su actualidad y validez como crítica del peligro de cosificación o deshumanización de los seres humanos que el fetichismo de la mercancía genera sin cesar. Hecho que comprendió muy bien el filósofo húngaro Georg Lukacs en su libro Historia y conciencia de clase publicado en 1923 donde se propuso mostrar que el concepto de reificación o cosificación constituye el núcleo central del pensamiento de Marx; concepto que sirvió de base para que los pensadores de la Escuela de Frankfurt Max Horkheimer y Teodoro Adorno elaboraran su crítica teórica del mundo socio-económico y cultural moderno; crítica continuada y renovada de manera creativa, profunda y original por su más destacado discípulo, Jürgen Habermas

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