Sus versos ramplones e imposibles como El problema no fue hallarte, el problema fue encontrarte oCómo encontrarle una pestaña, a lo que nunca tuvo ojos, seguía siendo recitados por millones de jovencitas. Si Neruda era el poeta de los trabajadores y Rimbaud el de los fumadores de hachis, Arjona es el bardo de los que nunca han leído un libro.

Hoy en día su fama crece y eso ha generado indignación entre los que son artistas verdaderos. Fito Páez en el años 2010, dijo que el fanatismo que le profesaba su país a Arjona revelaba la aniquilación cultural que vivía la Argentina: “Si la ciudad de Buenos Aires le da 35 estadios Luna Park a Arjona, y a Charly García le da dos, tienes que pensar qué significan la política, los diarios en esta ciudad, en la que hay valores que fueron aniquilados”.

A sus 51 años Ricardo Arjona es inmune a los cuestionamientos. Ya lleva más de 20 millones de discos vendidos en Latinoamérica y, mientras la industria musical está en crisis y miles de verdaderos poetas de la canción fracasan en su intento de hacerse con un público, él es idolatrado y admirado. Su triunfo es la derrota del arte verdadero y una prueba clara y contundente de que a cualquier tarado que pueda ocurrírsele una canción tan insulsa como Pinguinos en la cama, puede aspirar a la gloria. El secreto para llegar a la fama no tiene nada que ver en el genio, sino en la habilidad de los mercachifles de la música y de interpretar los gustos, cada vez más limitados, de una muchedumbre culturalmente pobre.

Ricardo Arjona, el cantante de los que no leen | Las2Orillas.CO.