10. “Santander era de Derecha y Bolívar era de Izquierda”:

Este mito se ha construido especialmente durante la segunda mitad del siglo XX, a pesar de que hasta ese momento Santander había sido considerado el precursor del liberalismo (izquierda en el siglo XIX) y de que la imagen de Bolívar siguiera presidiendo cualquier acto protocolario del Partido Conservador (Derecha). No obstante, si se analiza la vida de los dos caudillos se puede ver grandes diferencias ideológicas a pesar de que sus orígenes de clase sean los mismos: Familias de terratenientes criollos, descendientes de españoles que hicieron fortuna en el nuevo mundo. Aun así, puede verse como Bolívar no solo encarnó una ideología de férreo centralismo, como los plasmó en la Constitución Boliviana o en el Decreto Orgánico de la Dictadura, sino que además, tuvo posiciones cuestionables como fue el acercamiento excesivo a la corona inglesa y francesa, e incluso, según muchos historiadores lo han planteado, el intento de buscar entre los Habsburgo –Casa reinante en Austria y antigua familia que dominó España hasta la segunda mitad del siglo XVIII- a un candidato para que viniera a reinar entre los nacientes Estados Americanos.

En cuanto a Santander, durante la segunda mitad del siglo XX se le ha hecho un juicio histórico y se le ha condenado con análisis muy válidos para juzgar la historia del siglo XX, más no la del siglo XIX: Ser librecambista y su proximidad con EEUU. Al respecto solo cabe preguntar ¿acaso no fueron los Estados Unidos durante finales del siglo XVIII y comienzos del XIX  la vanguardia revolucionaria del mundo? ¿no era acaso un avance el modelo capitalista y republicano allí existente, frente al aun semifeudal y monárquico que se restauró en Europa después del Congreso de Viena? ¿No es exagerar cuando se le tílda de leguleyo y defensor del status quo? . Para el momento, los dos representaron intereses de familias poderosas, a las que les interesaba mantener un régimen conservador y semifeudal, amenazado por los movimientos liberales que se fortalecían en España, en un imperio que no necesitaba revoluciones de independencia, sino una revolución republicana, que removiera las bases sociales y revolucionara el anquilosado modo de producción. Eso ninguno lo hizo.

Si de hablar de progresismo se trata, de los seguidores de Bolívar saldrían los fundadores del Partido Ministerial, fundador más tarde del Conservatismo, mientras que de los amigos de Santander saldrían los liberales, defensores acérrimos del Libre Mercado. El único héroe progresista de esa generación, no ocupó ningún puesto de relevancia ni con Santander ni con Bolívar, y cayó pronto al olvido: José María Melo, el primer indígena que llegó a ser Jefe de Estado en un país americano, intentando hacer las verdaderas reformas que necesitaba el país, frente al cual tanto liberales como conservadores aunaron esfuerzos y pusieron sus intereses de clase por encima de su ideología y en tan solo 10 meses no solo lo derrocaron, sino que desterraron a sus más fieles seguidores a las selvas de Panamá, donde morirían víctimas de enfermedades como el paludismo o la fiebre amarilla.

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