“Es una frase común: “El ruido de las armas acalla las ideas”. Otro efecto de combinar la política con los fusiles ha sido estimular un creciente militarismo. Incluyendo las pensiones, la inversión en armas y los salarios del personal activo, el presupuesto del Ministerio de Defensa es el 5,5% del PIB. El gasto público en salud es el 3,7% del PIB (el gasto total es del 7% del PIB).

El número de efectivos del Ejército colombiano es el noveno en el mundo. Con sus 525.000 hombres de las fuerzas permanentes es el mayor de América Latina, superando al de Brasil, que tiene 327.000, y es sensiblemente igual a la suma de los hombres en armas de Venezuela, Perú y Ecuador. Es de tamaño similar a las fuerzas militares de Irán y superior tres veces al ejército de Israel. Es la tercera parte del ejército de Estados Unidos; tiene 43 veces el número de soldados de Nicaragua. Es superior al de Egipto, similar al de Pakistán, al alemán, al francés y al italiano. Como proporción del PIB, el gasto militar en Colombia es casi un 50% superior al de EE.UU. y casi el triple de la Comunidad Europea. Es superado en número por los ejércitos de Rusia, India, Corea del Norte, Corea del Sur y China.

La cifra en Colombia incluye los efectivos de policía (116.000), ya que emplean armas largas y combaten contra grupos armados.

Los analistas en conflictos internos estiman que la relación eficiente de fuerzas del ejército regular/guerrilleros es de 10 a 1. En Colombia la relación se cumplía hasta el año 2007. A partir de ese año, el número de guerrilleros de las Farc ha venido disminuyendo de 20.766 en el año 2002 a 7.168 en 2013. A las anteriores cifras deben añadirse 2.000 del Eln. Por su parte, el Ejército creció en el mismo período de 160.000 efectivos a 525.000. En el año 2007 había 17 soldados por cada guerrillero; en 2013 hay 48.

En un artículo, Juan Manuel López C. señala que después de EE.UU., Colombia es el país que tiene más Black Hawks artillados; los hombres en armas son la principal fuente de empleo y la de mayor crecimiento en el país.

En los años 50 del siglo pasado, época de la Violencia, el pie de fuerza era de 10.000 soldados: 0,9 soldados por 1.000 habitantes. Al finalizar la dictadura militar llegaba a 40.000: 3 soldados por 1.000 habitantes. En 2002, el Ejército llegó a 160.000, lo que representa 4 por 1.000 habitantes; en el 2007, 209.000, 5 por cada 1.000 habitantes. Hoy se alcanza la cifra de 11 por 1.000 habitantes, el triple de un país en guerra permanente, como Estados Unidos. Además de los grandes beneficios en calidad de vida, reducción de muertes violentas, desplazamientos, etc., que traería concretar un acuerdo con las Farc, otro resultado positivo debe ser la reducción ordenada del gasto militar para así poder atender los frentes deficitarios, como salud, pensiones y educación. Hay quienes plantean mantener el tamaño del gasto del Ejército, aduciendo que si no hay un enemigo interno habrá amenazas externas. Los vendedores de armas deben frotarse las manos cuando oyen que China y Rusia pueden atentar contra nuestra soberanía, lo que conduciría al país a incrementar la carrera armamentista con armas costosas y sofisticadas.”

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