Definitivamente, el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, parece querer seguir convirtiéndose en el principal protagonista de lo que debía ser la lucha de la Iglesia contra un caso de abusos a menores en su diócesis. Este mediodía,  dos funcionarios de la Policía Judicial han entrado en la sede del Arzobispado para entregar en mano a Javier Martínez el auto del juez Antonio Moreno, publicado este lunes. En él conmina al arzobispo a entregar, en el plazo de tres días, la documentación íntegra del caso Romanones, incluidos los interrogatorios a los diez sacerdotes implicados en la trama.


La decisión del juez Moreno, titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Granada, se produce después de que, desde el pasado lunes, un funcionario hubiera intentado en dos ocasiones, sin éxito, hacer entrega del auto al arzobispo. Sus colaboradores arguyeron que el prelado no se encontraba en esos momentos.

El arzobispo no les ha recibido

Dos días después, y según ha podido comprobar eldiario.es, dos funcionarios, un hombre y una mujer, por mandato del magistrado, han entrado en la sede del Arzobispado pocos minutos antes del mediodía y han permanecido alrededor de siete minutos en el palacio episcopal. Un artista callejero disfrazado de la Muerte con guadaña fue testigo mudo de la escena.

En el transcurso de ese tiempo han solicitado la presencia del arzobispo, que hoy no estaba tampoco, para hacerle entrega de los nueve folios del  auto judicial en el que se le da al prelado un plazo de tres días para que remita “las declaraciones, interrogatorios e informe que hubo de suscribir de forma escrita” a los diez sacerdotes y dos seglares imputados en el caso. Han hablado por teléfono y se lo entregarán este viernes a las 10 de la mañana.

La policía entra en el Arzobispado de Granada para que entreguen datos de los abusos a menores.