MADRID // Hace unos días, en Madrid se dio un paso importante para la apertura de un posible juicio aSantiago Uribe -hermano del expresidente de Colombia Álvaro Uribe-, por su supuesta vinculación con grupos paramilitares en la década de 1990. El fiscal que investiga el caso estuvo en España para hacer un examen psiquiátrico a uno de los testigos clave contra Uribe, Eunicio Pineda, un campesino que trabajaba en la Hacienda colindante de la finca La Carolina, entonces propiedad de Uribe, donde supuestamente se produjeron los hechos en cuestión.

“Los peritos han concluido que está en facultades plenas para declarar”, dijo el abogado de Pineda,Daniel Prado, en un encuentro con activistas al que asistió La Marea. Tras el examen, que se hizo en elconsulado colombiano de Madrid, se tomó declaración al testigo, que hizo también un reconocimiento fotográfico de personas supuestamente implicadas en la violencia paramilitar que costó la vida al menos a medio centenar de personas en la región de Antioquia. A estas sesiones asistió también un abogado de Santiago Uribe, según contó Prado.

Eunicio Pineda, que vive protegido por Acnur en un país europeo, afirma haber visto en dos ocasiones cómo Uribe repartía armas y equipos de comunicación a miembros de un grupo paramilitar conocido como El Clan de los 12 Apóstoles, que aterrorizaba la zona con sus “campañas de limpieza social”. Un eventual juicio a Uribe pondría en aprietos a su hermano Álvaro, presidente de Colombia entre 2002 y 2010 y previamente gobernador de Antioquía durante la época que se está investigando.

Desacreditar al testigo

Pineda ha pagado un precio alto por contar su versión. “Al principio me ofrecieron dinero para que ingresara en la banda pero yo sólo quería trabajar la tierra, no matar a gente”, dijo en el encuentro la semana pasada en Madrid. Después vinieron las amenazas para que callara. Cuando Pineda se atrevió a denunciar la situación en el cuartel de la 4ª Brigada del Ejército en Antioquia, vio allí uniformados que había visto también en la Hacienda La Carolina y se calló. Fue a la Fiscalía pero ésta no le creyó. Sí lo hizo la Defensoría del Pueblo.

El labrador tuvo que huir de la zona pero regresó más tarde cuando le ofrecieron trabajo. Fue secuestrado, torturado y finalmente le aplicaron la “ley de la fuga”. Cuando corría para escapar de sus verdugos le alcanzó una bala, pero sobrevivió. “Gracias a Dios, me escapé”, contó. No se atrevió a acudir a un hospital porque las bandas muchas veces iban allí para rematar a sus víctimas.

Defensores de derechos humanos le sacaron del país. Testificó por primera vez desde Chile antes de marcharse al exilio protegido en Europa. “Mi vida es como estar en la cárcel”, lamentó.

La defensa de Uribe primero intentó negar que Pineda hubiese vivido en la zona, pero se demostró que efectivamente trabajaba allí durante el periodo cuando estaba activo el clan paramilitar. Luego alegaron que sufría esquizofrenia y que su declaración era falsa. Las pruebas periciales en el consulado colombiano de Madrid ahora han tumbado esta acusación.

Un testigo en Madrid, clave para abrir juicio al hermano de Álvaro Uribe | La Marea.