“Después de haber vivido uno de sus momentos más críticos –el de los costosos atentados que perpetraron las FARC en los últimos meses – las negociaciones de La Habana parecen haber ganado un nuevo aire. Por eso – y tal vez aprovechando esta especie de re-lanzamiento del proceso- las partes han adoptado decisiones que nuevamente apuntan hacia el “des-escalamiento” del conflicto:

Las FARC declararon un nuevo cese al fuego unilateral a partir del pasado 20 de julio (con la advertencia de que si las  atacan tendrán que defenderse).

El gobierno admite que el proceso ha tardado demasiado, de manera que los siguientes cuatro meses deberán estar llenos de gestos claros de paz y de avances en las negociaciones. Para refrendar su posición, el gobierno dispuso suspender los bombardeos (aunque con ciertas precisiones, como que solo el presidente puede ordenar este tipo de actuación).

Estas varias medidas y anuncios para “des-escalar” las acciones armadas son sin duda valiosos para el proceso de paz, sobre todo si tenemos en cuenta que ellos se suman a las decisiones de finales del año pasado en torno a la erradicación de las minas antipersonal y el reclutamiento de menores de 17 años por parte de las FARC.

El gobierno comprometido en serio con el des-escalamiento militar y además con el cambio que propuso el presidente en el uso del lenguaje.

Aquellas dos decisiones se tradujeron en esfuerzos reales para sacar a los menores de edad de la guerrilla y en una iniciativa tripartita para iniciar labores de desminado humanitario en regiones afectadas por la presencia (o sospecha de presencia) de los artefactos sembrados por las FARC.

De modo que este segundo ciclo de des-escalamiento – que ojalá conduzca más temprano que tarde a un cese bilateral y al final del conflicto armado interno- se superpone ahora a las dos decisiones que se habían anunciado previamente.”

via Des-escalando el conflicto: la hora de las acciones.