Desde cuando Álvaro Uribe se declaró en abierta oposición al presidente Juan Manuel Santos ha cabalgado sobre un discurso sustentado en críticas al proceso de paz que el Gobierno adelanta con las FARC. Ha sido insistente en una de ellas.

Asegura que en La Habana se está igualando a los “soldados de la patria” con los “terroristas”. Uribe, desde tiempo atrás, se ha mostrado (sin que lo sea) como el vocero de las Fuerzas Militares, y su discurso es visto con simpatía especialmente por la reserva activa.

No es la primera vez que el expresidente recurre al factor Ejército para hacer política. Cuando fundó el Centro Democrático (CD) se comprometió a llegar al Congreso para restablecer el fuero militar.

Incluso, en la pasada campaña presidencial, su candidato, Óscar Iván Zuluaga, hasta propuso una reforma para habilitar a los miembros activos de las Fuerzas Armadas a que pudieran acudir a las urnas. De hecho, la Asociación de Militares en retiro (Acore) adhirió a la campaña uribista en los pasados comicios presidenciales.

El año pasado, cuando el Centro Democrático se estrenó en las elecciones al Senado y Cámara de Representantes, aplicó la fórmula de la lista cerrada. En los 100 renglones incluyeron a varios uniformados en retiro como candidatos.

Ninguno de ellos obtuvo curul, pero Thania Vega, esposa del coronel (r) Alfonso Plazas Vega, condenado en primera instancia por la retoma del Palacio de Justicia en 1985, alcanzó una curul y desde entonces se erigió en la vocera de los uniformados en el parlamento.

Para las elecciones de octubre, el uribismo que ha venido convocando a una nueva generación de dirigentes, también ha decidido acoger a los miembros de la reserva activa. De hecho, como nunca antes, se inscribieron como candidatos hasta 41 personas que hicieron parte de la fuerza pública o que han tenido vínculos con ella.

Uno de los de mayor rango es el general (r) Manuel Guzmán, subcomandante del Ejército y exefe del Estado Mayor del Ejército Nacional, quien era el encargado de ejecutar el gasto de todo el presupuesto.

Él fue uno de los oficiales que pasó al retiro cuando el presidente Juan Manuel Santos decidió el cambio de la cúpula militar de entonces. Hoy Guzmán, tras sus 38 años de servicio, es el candidato del uribismo a la alcaldía de La Mesa (Cundinamarca).

Otro de los oficiales de renombre es el del almirante (r) Gabriel Arango Bacci, quien a propósito tiene demandado al presidente Juan Manuel Santos -que antes fue ministro de Defensa-por su destitución de la Armada. El oficial retirado fue candidato al Senado el año pasado y ahora aspira al Concejo de Cartagena, su ciudad natal.

La senadora Thania Vega fue quien lideró la escogencia de estos candidatos, que en su momento estuvieron vinculados a la fuerza pública, aseguró que la participación de uniformados en retiro envía un mensaje claro en medio del proceso de paz donde los colombianos no quieren ver en el poder a guerrilleros de las FARC sino a quienes los combatieron.

Aunque reiteradamente se le ha pedido al uribismo no hacer política con las Fuerzas Militares, no hay nada de ilegal en que quienes pertenecieron a las Fuerzas Armadas participen en política, pues en el momento del retiro recuperan ese derecho.

Más allá de cualquier controversia, lo cierto es que una de las canteras del uribismo parece ser la reserva activa de las Fuerzas Militares.

General llamado por Santos a calificar servicios es candidato del uribismo – Semana.com.