“Lo practica día tras día encerrada en su oficina o en su casa, mientras se acomoda la paloma de la paz en el ojal de su chaqueta. Lo practica frente a tecnócratas que aplauden a rabiar mientras ella, satisfecha, reclama para su hoja de vida los aplausos. Pero cuando llega por fin el momento del espectáculo y está a punto de iniciar su función, se da cuenta de que el conejo ha muerto de hambre.

Así, como por arte de magia, el Ministerio de Educación, en cabeza de Gina Parody, ha reducido la Cátedra de la Paz a un tigre de papel. Son cuatro hojas que dicen poco, pero que, como suele suceder con los políticos en campaña, prometen mucho. Porque para la ministra este cargo es solo eso: un punto más en su currículo para aspirar a la Alcaldía de Bogotá y, por qué no, a la Presidencia de la República.

Hace cuatro meses advertía en este mismo espacio sobre las falencias del decreto 1038 de 2015 que reglamenta esta y que en teoría, todos los colegios de Colombia deben tener “incorporada dentro del Plan de Estudios antes del 31 de diciembre de 2015”. La ministra debe saber que en menos de un mes la totalidad de colegios de Colombia habrá salido a vacaciones. Y, como lo advertía hace cuatro meses, siguen sin conocerse materiales informativos para docentes, materiales para trabajo en el aula de los estudiantes y los lineamientos curriculares que permitan el desarrollo de metas de primaria a educación media.

Esto implica que en 2016 la implementación de la Cátedra de la Paz tendrá dos realidades: la conservadora y la creativa. En la primera, los colegios continuarán haciendo las mismas cosas que durante años han repetido, pero poniéndole, a modo de innovación, la palabra “paz”. En la segunda, la paz se reducirá a un tema de clase de vocacionales, donde los estudiantes pintarán palomas blancas en cielos claros y azules.

Sin embargo, más grave que la falta de materiales y de reglamentación para el desarrollo de la cátedra en los colegios, lo que más preocupa es la falta de compromiso por parte de la ministra; simplemente no le importa el desarrollo de esta. Tal parece que su empeño está concentrado en impulsar solo las políticas que le aseguren salir en los medios: inaugurar un nuevo colegio, entregar de una en una las becas de su programa bandera “Ser pilo paga” –que como serie televisiva va por la segunda temporada, veremos cuántas más tendrá–. La otra prioridad de la ministra Parody está en el empeño que pone en subir uno, quizá dos escalones en las Pruebas Pisa, de modo que dejemos de ser los más tontos de la cuadra.

Pero la Cátedra de la Paz no se mide en pruebas estandarizadas, ni se cuantifica. Surge en un momento coyuntural, donde el país se enfrenta al reto de reinventarse de cara al posconflicto y donde la escuela desempeña un papel fundamental: la participación de los estudiantes en la construcción de esa nueva realidad, no como un proceso académico, sino como una transformación en la visión misma que ellos tienen del país. La Cátedra de la Paz no es garantía de solución a los problemas que han dejado más de 50 años de confrontación armada, incluso el decreto en sí mismo debe ser revisado y modificado a la luz de la realidad escolar. Sin embargo, abre una ventana de oportunidad para que la escuela se convierta en un espacio de reflexión sobre los hechos históricos que han marcado al país y, a su vez, esta nueva mirada nos invite a pensarnos como nación de manera prospectiva.

Por eso, al revisar la gestión de Parody ante esta coyuntura, es oportuno decir que ella no responde al momento histórico que atraviesa el país. No está capacitada para ser la ministra de Educación para el posconflicto, pues en los seis meses que lleva de firmado el decreto que implementa la cátedra, ha convertido la palabra paz en un adjetivo que solo sirve para decorar sus intervenciones públicas. Es hora de que el gobierno de Santos rediseñe esta cartera pensando en el posconflicto, con nuevas realidades curriculares pensadas territorialmente y no según lo que evalúan las Pruebas Pisa.

No sirve una ministra con ciertas habilidades para la administración pero sin conocimiento del sector educativo. La balanza debe estar al revés. La prioridad en la hoja de vida de quien ocupe este ministerio debe ser el conocimiento profundo de la materia y las necesidades del sector que representa. De lo contrario, esta cartera nunca dejará de ser una academia de aprendices de mago y la educación una varita mágica que les permita aparecer a sus ocupantes en mejores cargos.”

Source: ¿Quién será el ministro de Educación para el posco | ELESPECTADOR.COM