“El próximo 2 de abril se ha convocado una serie de marchas en todo el territorio nacional contra el Gobierno de Santos. Quienes promueven la movilización tienen una larga lista de motivos: “la mermelada”, la venta de Isagén, la corrupción, la amenaza de racionamiento de energía, el precio del dólar, el salario mínimo, la inflación, los inestables resultados de la selección Colombia.

Sin embargo, esto no genera ninguna reacción en los sectores sociales a los que el Centro Democrático (organizador de la marcha) quiere interpelar. De manera paradójica estas demandas coinciden con las exigidas por las centrales obreras y la izquierda al Gobierno de Santos. De ahí que el motivo de la marcha del 2 abril termine por concentrarse en su objetivo central: contra el proceso de paz y la impunidad que se está negociando en La Habana.

Esto último es uno de los elementos más cuestionables del discurso de los promotores de la marcha: el uso de la palabra impunidad. Digamos que la impunidad es la ausencia de justicia. Pero, ¿qué entendemos por justicia? Esta pregunta, que debería generar una reflexión profunda en el país, teniendo como protagonistas a las víctimas, termina respondiéndose de manera arbitraria por quienes suelen hablar en nombre de ellas: “la justicia son los años de cárcel que un victimario pase tras las rejas”. Entendiendo victimario como persona que milita, simpatiza o se parece a un miembro de las Farc.

Pero este no es un mal exclusivo del Centro Democrático, pues al otro lado del espectro ideológico ocurre algo similar. Se marcha y se denuncian con pancartas, redoblantes y plantones las acciones de paramilitares y agentes del Estado; se exige justicia y se habla de impunidad cuando sienten que sus intereses políticos son afectados; llenan de discursos incendiarios las palabras de los sectores sociales que dicen representar.

A la fecha ha sido imposible lograr que el país deje de ponerles banderas y rótulos a las víctimas de la violencia; la izquierda y la derecha han terminado por anular la identidad de las víctimas. Cualificar o medir el daño que sufre una persona por causa del conflicto armado es inmoral y abre zanjas cada vez más grandes en la sociedad. Al final es la vida de un hijo, un padre, una hermana o un amigo la que se pierde.

El 9 de abril es el día nacional por la memoria y la dignidad de las víctimas; sin embargo, como este fue creado en la presidencia de Santos, al Centro Democrático le parece una exabrupto movilizarse ese día, pues como tienen sus propias víctimas, quieren tener también sus propias fechas.

Así, a lo largo de la historia las marchas por las víctimas en Colombia se han usado para sumar fuerzas y mostrar poder político, usando el dolor como instrumento conveniente para promover más odio que solidaridad. Nos resulta impensable matizar la historia o como mínimo complejizarla. Es fácil reducir la llamada época de La Violencia (1946-1953) a la arremetida violenta de los conservadores contra los liberales.

Basta con recordar la marcha del silencio de febrero de 1948: allí Gaitán, junto a una multitud que levantaba banderas negras y lúgubres antorchas, pronunció su célebre “Oración por la paz”. El propósito de la marcha era levantar la voz de protesta por los asesinatos de miembros del Partido Liberal (que en ese momento ya se contaban en miles). Pero al revisar el discurso pronunciado por el caudillo liberal, llama la atención cómo usa aquella tribuna para mostrar su poder sobre las masas y de paso dejar claro que bastaría una orden suya para desencadenar la más cruenta de las guerras: “aquí están las grandes mayorías obedeciendo una consigna. Pero estas masas que así se reprimen también obedecerían la voz de mando que les dijera: Ejerced la legítima defensa”.

Dos meses después Gaitán fue asesinado en una céntrica calle de Bogotá. No fue necesaria su “voz de mando” para que la advertencia de la guerra se cumpliera.

De ahí que podamos preguntarnos ¿por qué marchamos? Si el motivo es realmente nuestra preocupación por la justicia y la vida de todos los colombianos, o si estamos asistiendo al lanzamiento público de la campaña presidencial del Centro Democrático para el 2018.”

Source: ¿Por qué marchamos? | ELESPECTADOR.COM