Dos facetas de mi persona reaccionan ante el reciente anuncio electoral de Ciudadanos. La parte de persona crítica, consciente de que muchas veces el humor es la única respuesta efectiva ante la insensatez reinante en el planeta tierra, está de acuerdo con Moe de Triana cuando dice que el “spot es infumable y no hace más que invitar a la carcajada”. La otra parte, el analista socio-político, observa en silencio, intentando escudriñar lo que el spot dice sin decir; buscando las premisas no explícitas y las implicaciones de lo planteado. El silencio de esta parte de mi no es sólo concentración mental, es también algo de rabia y miedo; porque esta forma de hacer política es insultante y peligrosa.

Mientras yo veía el anuncio, mi pareja lo escuchaba desde otra parte del salón, sin atención específica. Pasada la mitad del spot, cuando la musiquilla barata lleva ya unos segundos sonando pero antes de que se desvele de lleno quién es el rey de la humildad, me pregunta de quién es el anuncio; y menciona los tres otros partidos antes de darse cuenta de que se traba de el grupo de Albert Rivera. Con sorpresa, pues el mencionado personaje le desagrada, me confiesa que el anuncio toca fibra emocional. “Pues, claro”, pienso para mis adentros; si la musiquilla esa es la que se pone cuando, en cualquier telenovela latina de medio pelo, Amalia Rosa le explica a sus padres ricos porqué no deben impedir su amor con el pobre Pedro Santiago! (Mientras escribo esto veo que Gerardo Tecé ha escrito al respecto, calificándola de música de anuncio de clínica de salud privada que te ofrece ser ‘tu otra familia’ a cambio de una suma mensual). Me gustaría poder escuchar el discurso del ‘cuñao’ sin la musiquilla… seguro que no llega igual y hasta parece ridículo.

Hasta el minuto 1:15, justo antes de que hable el ‘cuñao’, el anuncio podía ser de cualquier partido, excepto Podemos (vista la burda y poco pensada ridiculización del ‘coletas’, que mirá si tiene por donde atacarle con seriedad). Y de ahí, pasamos inmediatamente a la musiquilla cursi. Es decir que Ciudadanos considera que la mejor manera de hacer que les votemos es llevarnos de la ambigüedad a la emoción, sin riesgo de acercarnos a argumentos de verdad; deben creer que no somos capaces de procesarlos… o, tal vez, son incapaces de formularlos. La ambigüedad se refuerza con frases como “tenemos todo para ser uno de los mejores países del mundo”, cosa que se podría escuchar en cualquier país del mundo, pues esa es la idea base de toda identidad nacional (somos mejores que los otros).

Esa identidad nacional (muy cercana a burdo nacionalismo) está en la base del spot; y con ella, los estereotipos sociales de quien no tiene identidad propia a parte de su identidad nacional. El país que el ‘cuñao’ ha visto tantas veces caer y levantar “gracias a nosotros,a  los españoles”. De las personas inmigradas que han salvado al país de tener una población en extremo envejecida, que han aportado su trabajo para pagar la pensión que le permite al cuñao estar en el bar arreglando el país, que cuidan de nuestras personas mayores… de esas nada. ¿En cuantos bares españoles al día de hoy no hay, como en el anuncio, ningún migrante, sea trabajando o consumiendo?

También nos muestran su tipo de mujer. Muy trabajadora y dispuesta a callar sus quejas: asume sin problema que, mientras ella trabaja, su marido no sea capaz de alimentar a la prole (eso es responsabilidad materna); entiende sin rechistar que el hecho de que haya parados implica que no tienes derecho a quejarte por mucho que tu trabajo te esté acabando la salud. Esa mujer está agotada, pide ayuda: “me va a dar algo”. Y la mentalidad que Ciudadanos anima en esos casos es la de mandarla callar y mostrarle lo egoísta que está siendo. La salud mental de la persona no importa, pues la competitividad es de la empresa o el país, no del individuo; si Loles, la cansada trabajadora, cae en baja por depresión, no hay problema pues ahí estará Alberto, el ‘buen parado’, dispuesto a ayudar a su país a costa de sí mismo, como bien hizo Loles.

Sobre parados buenos y malos ya habló Gerardo Tecé. Y resaltó acertadamente cómo, en la propouesta de Ciudadanos, es la pinta lo que permite una valoración fiable. Según el anuncio deja entender, el coletas y Alberto están en el bar recurrentemente. Pero, de algún modo, Alberto está también haciendo todo lo posible por encontrar trabajo. Por eso a Alberto le ofrece el café fiado, mientras que al coletas le riñe cuando le pide que le fie. ¿Como saben que el coletas no está todo el día en JobToday?

El anuncio nos muestra también cómo reaccionan las buenas personas ante ridículas peticiones de democracia: “qué cara!”. Es lo que dice el buen parado cuando el malo pide “el poder para la gente”; que, según entiendo, es lo que traduce la palabra de raíz griega ‘democracia’ (de demos: pueblo y kratos: poder). “Será para su gente”, responde el barista, “a ver si enchufan a este como hacen con el resto”. Pedir democracia es lo que hacen los vagos; la democracia funciona por enchufes; y, que se lleven a alguien, considerado poco capacitado, para enchufarlo en política es una buena manera de que no lo tengamos que aguantar en el bar. De algún modo, Albert Rivera sería el único no enchufado, entiendo. Ojala lo desenchufaran para que fuera a amenizar el bar.

Tampoco dejemos de notar que el PSOE es el único partido al que no se ataca directamente en el anuncio. De hecho, se le hace un guiño, con un personaje de camiseta roja que entra al bar y, podemos intuir, escuchará atento el discurso riverista del cuñao. Amalia Rosa tiene la atención de Pedro Santiago; historia de amor surgida en el bar de Paco; cuán españolísimo.

Al inicio del texto dije que consideraba esta forma de hacer política como insultante y peligrosa; explico porqué. El (buen) funcionamiento de un modelo de mercado está ligado (en teoría) a la idea de que cada quién tomará decisiones racionales en búsqueda de su propio beneficio; y que la agregación de esas racionalidades egoístas resulta en un mejor beneficio para el colectivo. Un concepto esencial para la idea de ‘elección racional’ es la de poder ordenar preferencias, es decir saber que prefieres A sobre B, B sobre C, y que no prefieres C sobre A. Otro elemento fundamental en la teoría de la elección racional es que las personas disponen de información relevante, sufieciente y veraz para poder alimentar su juicios. Las elecciones de representantes políticos se basan en una idea similar. Que elegiremos (premiaremos) al candidato que, en el mercado político, más información relevante, suficiente y veraz nos ofrezca para poder tomar decisiones racionales que nos beneficien; el que ofrezca mejores prestaciones (políticas) para nuestro voto, según nuestros intereses personales.

El anuncio de Ciudadanos se aleja todo lo anterior. No existe en el spot ni una sola medida concreta, ni un argumento, ni un dato, ni un razonamiento de porqué votarles. Como vimos, pasa de la ambigüedad a la emoción; se esfuerza por alejarnos de la razón. No solo eso, además no aportar argumentos, sí intenta inculcarnos una forma de pensar: pedir democracia es tener cara; quejarse de la precariedad es ser egoísta; la mujer que no rechiste; España de los españoles; salir en televisión a decir que se es más humilde que todos los demás no es una contradicción, y así. En la tele del bar, Rivera dice que es tiempo de cambio, pero también de diálogo, pero con su spot no hace más que estigmatizar. Es peligrosa esta forma de hacer política porque claramente lo que busca es que la gente deje de pensar.