“La diarrea y el vómito que evidenciaban los nervios y el dolor llegaron el viernes a La Habana con varios de los 9 representantes de 8 familias que aceptaron reunirse con las Farc para saber, casi una década después, la verdad sobre el asesinato de los diputados del Valle secuestrados por esa guerrilla el 11 de abril del 2002. Lea también: Familiares de los diputados del Valle le pidieron a las Farc acto de perdón en Cali

Una tensión que no halló paz sino a las tres de la tarde del sábado, tras cinco horas en las que las lágrimas acompañaron cada reclamo de las víctimas pero también rodaron por las mejillas de los victimarios, según cuenta Fabiola Perdomo, esposa de Juan Carlos Narváez, uno de los asambleístas que sería declarado héroe de la democracia y la paz por petición de sus allegados.

¿Cómo se vivió ese primer contacto con los jefes de las Farc?

Lo doloroso fue que cuando ellos entraron todos empezamos a llorar,  nos daban la mano, pero  nadie se paró. Hubo mucha dignidad por parte de las familias.  La gente llegó a expresar el dolor, la rabia, y se logró que ellos lo entendieran. El primero en entrar fue ‘Iván Márquez’, a quien Carolina Charry no le quiso dar la mano; luego entró ‘Joaquín Gómez’, a quien Diana Echeverry lo agarró diciéndole ‘¿por qué lo mataron?, ¿por qué fueron tan malos..?’. Después siguieron ‘Catatumbo’, ‘Ricardo Tellez’ y ‘Victoria Sanguino’, los ví nerviosos, sobre todo a ‘Catatumbo’.

¿Y cómo fue darle la mano a él, el ‘cerebro’ del secuestro?

Cuando  le  toqué la mano, estaba frío. Después  me di cuenta que él sentía que era más responsable que el resto del secretariado, pero nos gustó que no fue solo, le dieron importancia a la reunión… Cuando leí la carta de Daniela, mi hija, a ‘Catatumbo’ le bajaban las lágrimas. Muchas veces ví a ‘Joaquín Gómez’ sacar el pañuelo y la señora Sanguino  no paraba de llorar.  Eran tan desgarradoras las historias, que era imposible que nadie llorara. Ver a Diego Quintero, que hoy (ayer) está cumpliendo 61 años, llorando como un niño; a  John Jairo Hoyos, fue muy doloroso, pero era necesario. Creo que tocamos fondo en el dolor, para poder impulsarnos y salir.

Cada uno de los familiares expresó sus sentimientos, ¿qué dijo usted?

Dije: mis sentimientos, mi dolor, está en esta carta que les manda Daniela. Aquí está el daño que ustedes le hicieron a mi familia, pero antes quiero decirles quién era Juan Carlos Narvaéz, ese hombre que ustedes me arrebataron, que   asesinaron… Les dije que él estaba seguro que la paz algún día llegaría a este país y que hoy puedo decirle que puede estar tranquilo, porque llegó la hora de la paz… Les dije que Daniela no sabe qué es un papá, que es una niña que no es totalmente feliz…  Hace nueve años no lloraba como lloré el sábado.

O sea que para ellos también fue muy conmovedor…

Fue un choque muy grande ver que se agachaban, se cogían la cabeza, se sobaban las manos, se secaban las lágrimas. Nunca hubo un mal término, una justificación, una  prepotencia… Hubo dos momentos muy duros, ese y cuando llevábamos tres horas y monseñor Darío Monsalve nos  pide que nos paremos y nos cojamos de la mano para elevar una oración por  los diputados. Yo me ubiqué en medio de  ‘Catatumbo’  y ‘Márquez’, y cuando el padre dice: Dale Señor el descanso eterno, yo sentí que ellos estaban ahí con nosotros, que pueden ir a descansar en paz, fue darles el último adiós… Pero ver a los victimarios diciendo dale Señor el descanso eterno, fue un choque emocional muy fuerte. Ellos me apretaban más y más, yo no  paraba de llorar y ellos también lloraban.

Después habló ‘Márquez’, ¿qué dijo?

Creo que lo más valioso fue la actitud de ellos, porque de nada sirve que alguien te pida perdón si hay gestos que a uno le pueden molestar. Él dijo: ‘Lamento sinceramente lo ocurrido, no debió suceder. Hay que hacer un acto de contricción nacional,  de nunca más…’  y luego dijo: ‘La verdad no llena vacíos ni ausencias, pero sí calma el dolor’.

¿Y qué les dijo ‘Catatumbo’?

Él habló como a las 11 y 30, y dijo: ‘No vamos a evadir la responsabilidad. Estaban en nuestras manos, y no se puede reparar lo irreparable, se trata de resarcir el daño, que es distinto’. También nos dijo: ‘La  muerte de los diputados fue lo más absurdo de lo que he vivido en la guerra, el episodio más vergonzoso, no nos enorgullecemos de él. Hoy, con humildad sincera, pedimos perdón. Ojalá ustedes nos puedan perdonar’.

¿Usted lo perdonó?

Yo creo que yo ya había perdonado, lo que pasa es que allí hubo una cascada de muchos  sentimientos. Creo que más que perdonar, dimos el primer paso hacia la reconciliación. El perdón es más individual, la reconciliación es colectiva, y creo que fue hacia allá hacia donde avanzamos.

Entonces le  creyeron…

‘Catatumbo’ decía: Estoy hablando con el corazón en las manos, míreme’, y uno lo sentía. Uno sabe cuando alguien le  está mintiendo… yo puedo decir que les creo, y se los dijo Diego Quintero: ‘Me voy distinto a como llegué, porque siento que ustedes son honestos, al menos hoy lo han sido, y  eso me da tranquilidad. Yo no estaba seguro de su arrepentimiento, pero hoy creo’.

¿Y ese era el mismo sentimiento de los huérfanos que fueron?

Carolina está más afectada. Yo hablaba con ella hoy (ayer) y me decía que esto no puede seguir sucediendo, que  quiere trabajar por la paz, muy comprometida, pero con mucho dolor. Ella tenía una esperanza, me dijo: ‘yo creo que ayer enterré a mi papá… hasta ayer me despedí de él’, y Diana también dijo: ‘en el fondo creía que esto iba a ser mentira…’.

¿La  despedida fue más tranquila?

Fue distinta. Nos paramos, les dimos la mano y acordamos una nueva reunión… Ese acto, ese encuentro entre víctimas con victimarios, solo el que lo vive entiende la dimensión. Nosotros no pretendemos ser amigos de ellos, es imposible. Pero ya se dio un paso muy importante, y fue el reconocimiento del daño, la pedida de perdón y el compromiso de no repetición, y eso para una víctima es muy importante. Al final, Sebastián  les dijo: ‘Hoy conocí la justicia, una justicia que no conocí en los libros. Para mí esto es justicia, que ustedes hubieran podido escuchar mi dolor, que yo hubiera tenido esta posibilidad de contarles todo lo que he sufrido. De nada me hubiera servido verlos en la cárcel 50 años’.

¿Él es el hijo de Héctor F. Arizmedi?

Sí. Un niño de 19 años, que además fue muy valiente porque en su primera intervención les dijo: ‘Yo tenía 4 años cuando ustedes se llevaron a mi papá y 9 cuando lo mataron. Ese día rompí todos los cuadros de mi casa, pero además juré ante Dios matarlos a todos ustedes’.

Ustedes también iban en busca de verdad, ¿qué les dijeron de la muerte de los diputados?

Que no fue un hecho preestablecido. Ellos nunca dieron la orden de matarlos, como se quiso dar a entender en algún momento, que porque habían matado a JJ… Y que no fue un intento de rescate ni hubo un tercero en ese hecho. La responsabilidad es exclusivamente de nosotros, dijeron… Fuimos nosotros, fuego amigo. Nos confundimos. Uno de los frentes no sabía que nosotros los teníamos en ese lado, y llegaron por ahí y creíamos que era otro grupo, reaccionaron así, y en el medio de ese cruce murieron. No hay nada más que decir, esa es la verdad, dijeron. ‘Lo que tenemos que decir es que la responsabilidad exclusiva es de nosotros, porque estaban en nuestras manos y nuestro deber era cuidarlos y protegerlos y no fuimos capaces’.

También pidieron que les devuelvan los objetos personales de sus seres queridos, ¿cree que será posible?
Lo teníamos que decir porque es una de las cosas que hemos guardado en el corazón porque ellos en las pruebas decían estamos escribiendo libros, estamos guardando, entonces dijimos pidámoslo, lo único es que nos digan que no… Pero también dijeron algo importante: ‘estamos dispuestos a hacer lo que sea para esclarecer hasta el último detalle, porque este hecho fue el que nos hizo reflexionar sobre el conflicto’, y nosotros siempre dijimos que después de la muerte de los diputados fue que ellos toman la decisión de dejar en libertad al resto de secuestrados y empezar a cercarse.
Entonces, primero, queremos saber si ‘el Grillo’ está vivo, para que pueda participar en una próxima reunión porque él era el comandante que los tenía, y él sí nos puede contar detalles que no tiene ‘Catatumbo’ porque él era el responsable intelectual, pero el material era el otro. Entonces se llevaron la tarea de averiguar quiénes de los que participaron están vivos, porque ‘Catatumbo’ dice que muchos ya están muertos. Yo le dije, mire lo que queremos es reconstruir la memoria de ellos, porque ya a estas alturas, qué podemos hacer.
Claro que la iniciativa fue de ellos: ‘si quieren volvamos a reunir, porque hay cosas que tenemos que preguntar, lo de las pertenencias’ y también dijo: ‘no les quiero crear una falsa expectativa,  son catorce años, nueve de muertos, la selva es la selva y eso todo se enterraba. Primero tenemos que ver quiénes de los que enterraban las cosas están, y segundo, en qué zona está, porque la selva se ha podido tragar todo, pero nos llevamos el compromiso de verificar, y si está en nuestras manos, créanme que lo vamos a hacer.
¿Pidieron algo más?
Un acto simbólico que pedimos que sea en Cali o en el Valle, en donde ellos pidan perdón y asuman la responsabilidad. Lo que hicieron con nosotros, pero para la sociedad, porque nuestro dolor trascendió nuestras familias, el Valle y el país lloró por nuestros familiares, por lo tanto queremos que toda la gente se sienta reparada de manera colectiva. Y le pedimos al Gobierno que los declaren héroes de la democracia y la paz.
¿Qué conclusión final saca de este encuentro?
Este era un momento que lo deben hacer todas las víctimas, pero también el país. El país está polarizado en odios y creo que nos merecemos todos una oportunidad, ellos también. Cuando uno ve que la gente cambia, hay que darle la oportunidad, y yo estoy segura que cualquier persona se puede sentar con ellos y se da cuenta que son otros.
Le dije a ‘Iván Márquez’ que no me quería ir sin decirle algo: la imagen que yo tenía de usted era que eran arrogantes, intransigentes, prepotentes, e inhumanos, y hoy, después de estas cinco horas de reunión, quiero decirle que me voy con otra imagen suya, creo que el ‘Iván Márquez’ del 2012, cuando instaló los diálogos en Oslo, no es el Iván Márquez que hoy está frente a mí… y él me dijo: ‘este país se merece que paremos esta guerra. A nosotros nos han querido vender cómo inhumanos.
Nosotros tenemos familia, tenemos gente que queremos, a nosotros también nos duelen nuestros muertos, pero nunca muestran lo que sufre una mamá de un guerrillero, lo que sufre una mamá por nuestras vidas, pero quiero que sepan que tenemos toda la intención de reparar a todos los que hicimos daño, que estamos metidos en esto porque creemos en la paz y en este país’.
¿Y también preguntaron por la verdad sobre la supuesta complicidad de Sigifredo López con las Farc, por ser el único sobreviviente del secuestro?
Sí, y ‘Catatumbo’ dijo eso es una infamia contra Sigifredo López, que él es una víctima más y que su único delito fue quedar con vida. ‘Eso fue una cosa que se inventaron, un falso testigo… Sigifredo López es inocente, no tuvo nada qué ver con nosotros’. Patricia, la esposa,  había llorado mucho, pero en ese momento el rostro le cambió mucho, le dio mucha alegría y eso nos gustó mucho porque nosotros  decimos que uno sabe qué es peor, si haber enterrado a nuestros familiares o vivir como ellos, que siguen secuestrados.
Ella contaba que les gritan guerrilleros, asesinos, que le han cerrado las puertas a Sigifredo para todo lado. Entonces ‘Catatumbo’ dijo: ‘lo vamos a decir públicamente en el acto y le vamos a pedir perdón a su familia y a él.
Esto no puede seguir pasando en este país, hay que parar, hay que dejar tantos odios, tenemos que reconciliarnos, no podemos olvidar todo el daño y el dolor que ha pasado, pero  tenemos que mirar hacia adelante, perdonar sin olvidar.”

Source: “Hace 9 años no lloraba como lloré el sábado”: Fabiola Perdomo sobre encuentro con Farc