“La lista de “Ciudades del Cambio” (para el Estado Español) o de ciudades “progresistas” (a nivel mundial) concurre de manera clara con la de algunos de los principales centros de poder global y regional: Barcelona, Madrid, Paris, Berlín, Londres, Roma, Vancouver, Seattle, Montevideo o Sao Paulo entre muchas escenifican una compleja paradoja: Los principales espacios de poder conquistados por la Nueva Izquierda del Norte Global se solapan con los nodos vitales del capitalismo del siglo XXI, sin que se den fricciones significativas, sin que se hayan presentado grandes cuestiones de antagonismo o de conflicto, ni campañas mediáticas excesivamente virulentas (como las que si hemos podido ver en escenarios electorales nacionales o de referendums). Podemos decir que allá donde la Nueva Izquierda, o la Izquierda actualizada gobierna, se da un régimen de coexistencia con el capitalismo global.

Cabe sin duda preguntarse acerca de una espinosa cuestión, ¿cómo puede darse una coexistencia tan palpable entre capital y cambio? Para ello es preciso atender a la naturaleza del poder que gobierna las metrópolis.  Las ciudades globales “del cambio” tienen dos dimensiones de poder y de gobierno claramente diferenciadas: La primera dimensión las posiciona como centros de poder local, basado en elementos materiales como son el hecho de contar con un gran volumen de población, disponer de importantes recursos para su gestión y administración, ser centros productivos materiales e inmateriales de primer orden, ser sede de instituciones públicas y privadas. Es sobre esta dimensión sobre la que gobierna la “izquierda del cambio”. Pero es la otra dimensión, la que posiciona a estas urbes dentro del plano de las “Ciudades Globales”. La ciudad global no solo tiene una importante base material, es una potencia económica per se que fundamenta su poder no en el territorio sobre el que se extiende, si no en la influencia que ejerce en las redes de poder global ya sean financieras, tecnológicas, sociales, culturales. La Ciudad Global no es un municipio gobernando por un cuerpo representativo, es un holding, un conglomerado de empresas que mantiene la denominación de “Barcelona” o “Madrid” como eslogan. En este sentido la Ciudad Global es una marca, una Sociedad Limitada de dimensiones transnacionales.

La Nueva Izquierda gobierna sobre la primera dimensión, la que por así decirlo, representa el carácter estético de la economía de la ciudad. Pero permanece absolutamente alejada de la estructura económica de la misma.

La primera parte de la paradoja ha quedado ya expuesta: La Izquierda gobierna en las ciudades del cambio pero solo hasta el punto de distribuir los recursos locales esenciales para su reproducción cotidiana. Para cualquier proyección futura, para cualquier alteración de su tejido productivo, para cualquier reposicionamiento de la estructura económica el gobierno de la Izquierda del Cambio es impotente. Podemos decir que la democracia en las ciudades globales ya sea Mexico D.F. o San Francisco, ha quedado destituido por un poder constituyente global que tiene su propia agenda política y económica.

La segunda parte de la paradoja nos ofrece un mas aún, contradictorio escenario. Si bien la Nueva Izquierda gobierna sobre la administración de recursos de las principales ciudades de los centros del poder global la periferia de estos territorios queda de manera patente y clara entregada a la derecha tradicional. Es la derecha quien inequívocamente es reiteradamente elegida en aquellas poblaciones donde la base material de la economía es agraria. Incluso los mas importantes nodos industriales están comenzando a votar masivamente a la derecha o a la Derecha Alternativa (Alt-Right). La distancia entre discurso y realidad, incluso entre autopercepción de la Izquierda resulta sorprendente: La Izquierda se imagina como critica de la economía especulativa, defensora de los sectores productivos materiales, representante de aquellos que no son beneficiados por el proyecto de la globalización, sin embargo, sus bases no desenvuelven entre monos azules, ni instrumentos agrarios. Sus bases no están donde estuvieron por mas de doscientos años. Sin carecer totalmente de lo anterior, las bases de la Nueva Izquierda viven en, para y desde la economía global basada en el sector servicios (una amplia amalgama que va desde la hostelería al diseño informático mas cercano a la producción industrial inmaterial). Un modelo basado en la interdependencia entre las economías de los países, mas aún, de los centros de los mismos. Una economía que se cimenta sobre la desprotección de amplios sectores productivos y que depende de las máximas del liberalismo mas clásico: Libre circulación de personas, mercancías y capitales. La Nueva Izquierda vive del relato de la lucha obrera, pero camina sobre los hombros de los flujos globales del capitalismo.

Si uno mira el mapa de resultados electorales de EEUU y lo compara con el de España, pero también con el de Italia, Francia, Alemania, México, incluso Brasil o Argentina se va a encontrar con muchos paralelismos de los cuales podemos extraer algunas conclusiones:

1-La Nueva Izquierda, en su renuncia al discurso de lo real ha abandonado las luchas rurales, agrarias, campesinas y las vinculadas a los sectores productivos primarios.

2-En ese sentido en todos esos territorios mencionados, la ruptura entre el campo ciudad, entre las zonas de tejido industrial y las de provisión de servicios es evidente. El voto, llamemosle nacional populista, o nacionalista de derechas esta calando en las periferias de los centros económicos regionales o subregionales. La progresistas capitales de Brasil con grandes bolsas de apoyos al P.T. están rodeadas como Madrid, Berlín, Londres o Mexico D.F. por el mundo real, es decir, por aquellos que viven de, por y para la producción y a los que la globalización expulsa.

3-Es imprescindible para la izquierda articular un discurso que se estructure conforme a los territorios, conforme a los países y no conforme al puñado de capitales neoliberales y postmodernas. No es progresista el eje San Francisco, Berlín, París, Madrid, Londres, no lo es por mas que sus lideres electos lo sean. Son los centros de control de los flujos de la postmodernidad. Hay que mirar a las periferias globales, al sur que entraña todo norte.

4-Esto quiere decir que es preciso abandonar también toda mirada culturalista, postidentitaria, cosmopolita y transmoderna, esa que se siente cómoda viviendo de los departamentos universitarios y las políticas progresistas de los centros de poder global pero que es incapaz de incidir en las estructuras económicas globales, que son las que determinan las vidas de las personas.

5-Retornar a la política es retornar a la mirada estratégica que situá el centro del análisis en el mapa, el territorio, la población, los estados, la producción y las relaciones de jerarquización. ¿Queréis comprender el resultado electoral de Estados Unidos y el que previsiblemente suceda en Francia? Mirar el mapa no por estados, si no por counties, comprobareis que la inmensa mayoría del territorio articulado ha votado republicano. Mirad el resultado electoral por municipios en España, donde el Partido Popular, o el Partido Socialista en su versión mas conservadora, gobiernan sobre la vastedad de territorios que van de las aldeas gallegas a la estepa manchega.

 

La Nueva Derecha esta ocupando a pasos agigantados el espacio social de las masas, dejado en la orfandad por una Izquierda volcada en la micropolítica. Es la Nueva Derecha la que protagoniza las discusiones mas importantes sobre Economía Global y Regional. No ha sido la Izquierda la que ha liderado una lucha contra la estructura extractivista y colonial de la Unión Europea, si no un oscuro partido independentista británico de corte identitario el UKIP. No ha sido la Izquierda la que ha puesto en tela de juicio los tratados de libre comercio entre Europa y Estados Unidos (mas bien los ha impulsado tanto el Partido Demócrata en EEUU como el Partido Socialista Europeo en la Eurocámara), ha sido, digámoslo claro, el populismo de derechas planteado por Donald Trump. Es la Nueva Derecha la única que cuestiona la estructura militar de la OTAN, y la geopolítica actual. Es bien dudoso que sus intereses sean beneficiar a las masas, pero lo cierto es que ellos se dirigen a ellas, todo esto mientras la Izquierda da ya por sentada, como hizo Syriza, el fin de la historia.

Que la Nueva Izquierda sea la gestora, la administradora y capataz de las capitales globales de la economía, podría ser una señal de triunfo si no perdiese en el resto de territorios. En el contexto de progresiva y sorprendente derrota tras derrota electoral, contar con las principales alcaldías del Norte Global resulta en una patética representación de nuestra impotencia. Contamos eso si con la mejor escenificación posible de la mano del Centro de Arte Reina Sofía y del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Contamos con las instituciones culturales de vanguardia, con la retórica, con el discurso, incluso contamos con una casi innegable potestad para determinar lo que es moral de lo que es inmoral, lo correcto de lo incorrecto. Contamos con las Ciudades del Cambio. Lastimosamente carecemos de lo mas importante: de lo real.”

Source: ¿’Ciudades del Cambio’ o centros del neoliberalismo global?: La impotencia de la nueva izquierda y el ascenso de la nueva derecha | Periódico Diagonal

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