En medio de un debate virtual bastante interesante entorno a los acontecimientos en Charlie Hebdo, y los eclipsados por los mismos -como la masacre de Boko Haram en Nigeria, o la bomba en la sede de una asociación por los derechos civiles de las personas negras en EEUU-, un colega me preguntaba sobre mi opinión frente a otra versión del argumento YoNoSoyCharlie; la primera era esta.

Al redactar la respuesta en un comentario en FB la extensión era impresentable para dicho medio, así que pego el escrito aquí, donde puedo ser impresentable a gusto, y aprovecho para compartirlo con lxs pocxs que de vez en cuando revisen La Antigua Frontera.

Pues, viejo Batman (no he pedido permiso para hacerlo, así que no publico el nombre original de mi colega; él entendera lo de ‘bat man’)… antes que nada, disculpe la extensión de esto, pero me parece importante dar el debate con claridad.

La verdad, este último artículo me parece una caca. Creo que el punto lo exponía un poco mejor el primero que circuló por ahí hace unos días, aunque sigo sin estar de acuerdo con el argumento. Por razones, considero, no de poca importancia; que afectan el ser mismo de la crítica desde la izquierda.

En este  caso, la comparación con los nazis me parece insulsa y un ‘argumento’ fácil, igual que el preguntarse si son héroes o terroristas (cosa que desde siempre ha dependido desde donde se mire); creo que un punto fundamental de un pensamiento crítico, progresista y constructivo es ser capaz de asumir una posición humanista, antiautoritaria y coherente, más allá de nuestras simpatías más inmediatas. Lxs no creyentes también son (somos) un grupo oprimido y segregado… sería ser un idiota moral burlarse del ateísmo? yo no lo creo. Ponerse del lado del oprimido no debe ser sinónimo de sacralizar todas sus características.

Y el argumento de que el verdadero terrorismo es el de los estados occidentales y ninguno otro me parece muy contradictorio; es como el argumento de la derecha de que solo las acciones de las Farc son terroristas y lxs luchadorxs (no violentxs) que nos mata el estado son muertos legales o justificados. Para aclarar, enteindo por terrorista, cualquiera que usa terror y violencia para imponer; sea estado, grupo informal o persona.

El punto lo entiendo. Como sociedad somos asquerosamente selectivxs con las cosas que condenamos y con las que olvidamos; las que olvidamos suelen ser las de la gente de abajo; desde el poder se manipulan nuestras reacciones para legitimar su discurso de mierda. Todo cierto; de acuerdo. Y contra eso venimos luchando desde hace tiempo y lo seguimos haciendo; desde la crítica social hemos levantado como banderas de la libertad de expresión a muchas otras personas, luchadorxs de abajo. ¿Porqué no se puede con estos luchadores aunque sean diferentes en opinión? Que no se suela dar reconocimiento a otras cosas no quiere decir que esta no lo merezca. Solo dice que somos hipócritas en nuestros reconocimientos.

motivos para matar

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También cierto que el punto hay que ponerlo sobre la mesa, pero creo que para ‘recordamos esto? Sí. Vale, sigamos avanzando’, y no para centrarnos en ello, porque es un bucle de autoindulgencia, y se parece mucho a un debate sobre ver quién tiene la crítica (polla) más grande.

Entiendo con claridad que hay mucho más que libertad de expresión o libertad de prensa detrás de esto. No se puede negar el papel inmenso de occidente en desatar la rabia de miles de personas con ataques salvajes contra población civil, o a través de la estigmatización del Islam como terrorista, o la segregación que sufren los árabes y musulmanes en Europa, o a través de los negocios con las armas que permiten toda esta demencia. Y en el debate desatado hay artículos excelentes que resaltan bien estos puntos. Nada de eso justifica tantos ‘Pero‘ frente a lo ocurrido; como tampoco hay justificación para los ‘pero’ frente a otras tragedias o para la indiferencia frente a ellas.

armstrade vs peace

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El tipo mismo lo dice: lamenta la muerte de el personal en Charlie Hebdo, a alguno lo llama “genial” y defiende “sin reservas” su “derecho a reírse de cualquier dios y sus profetas”. Lo que le molesta es la inconsciencia e hipocresía de la mayoría de gente que levanta ese grito. A mi también me molesta; pero me molesta también oir gente con la que no me identifico en lo más mínimo diciendo que es de izquierda o libertaria, y no por eso dejo de reconocerme como tal… intento matizar mi posición al expresarla.

Creo que hoy para nosotrxs (progresistas, por llamarlo de algún modo) decir ‘yo no soy Charlie’, es como si en su momento una persona de pensamiento conservador, o simplemente no de izquierdas -y radicalmente opuesta a la violencia- hubiese dicho ‘yo no soy Jaime Garzón‘ porque defiende ideas de izquierda y la izquierda ha matado. O lo de la senadora, que condenaba a Garcia Marquez al infierno por sus ideas. Debían ser Garzón y García Marquez, porque por mucho que no estuviesen de acuerdo, el ámbito de la discusión debía ser ese y no el de el Mono Jojoy.

libertad opinion colombia

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Para alguien de izquierdas decir JeSuisCharlie no debería ser más problemático que decir ‘viva inserte equipo de fútbol de preferencia‘; he ahí una actividad ultra capitalista que genera opresión a miles de personas (ya vimos Brasil, y estamos viendo Qatar), y que se rodea de bastante violencia… y veo muchos izquierdistas que no dicen ‘YoNoSoyFutbol’. Porque, por sí mismo, que les guste el fútbol no los hace ‘menos izquierdistas’, aunque tenga algunas contradicciones inherentes.

Lamentablemente otros hechos igual o más atroces no han levantado el mismo debate y sentimiento (algo que tampoco es cierto para toda la gente), pero me parece que lo de C.H. ha levantado un debate profundo y que, entre otras, ha puesto luz, por contraste, en eventos que tal vez igual hubiesen pasado con poco ruido -porque es la tendencia habitual.

Hace muchos años un colega de la universidad me dijo “discriminar a alguien porque tiene es lo mismo que hacerlo porque no tiene”, y me marcó. Una extensión lógica de ese principio me lleva a decir #JeSuisCharlie aunque algunas de sus caricaturas (que haya conocido) me parecen geniales y otras varias meras salvajadas; aunque sepa que la cultura occidental en general lleva un sinsentido contra el mundo árabe y la cultura musulmana (que a su vez tienen bastantes cosas por criticar desde un humanismo antiautoritario y coherente).

Aparte de los elementos de clase (ser Europa y no África), una de las posibles razones para que lo de C.H. haya resonado más que otras cosas se expone en este artículo: “Los humoristas”, dice Ronderos, “le sacan la rabia a la gente, le ayudan a expresar lo que siente, a reírse de lo que no se puede uno reír; por eso matar a un humorista es como matarle ese espacio más libre del alma de la gente”. Lo dice frente Jaime Garzón, pero creo que aplica para humoristas de izquierdas, derechas y cualquier tinte religioso o filosófico.

Creo que definir a  C.H., de manera simple, como racista o elemento del sistema, o medio mainstream, no es acertado (aunque tenga cosas de verdad); olvida las historias de personas comprometidas desde su punto de vista.

Pero incluso si nos acogemos a esa definición -racista y mainstream- deberíamos decir JeSuisCharlie, porque es en ese nivel donde debe darse el debate, y porque en el mundo por el que lucho tiene que poder existir un C.H., por criticable que sea, como deberían poder existir todxs lxs defensorxs de derechos humanos asesinados en Colombia por el estado, y todas las personas árabes (musulmanas o no) asesinadas por la intervención de estados de la OTAN o por otro tipo de fundamentalistas.

Continuemos el debate, continuemos con las denuncias y luchas frente a lo que la mayoría del mundo suele ignorar. Eso ya lo hacíamos, lo hacemos y lo seguiremos haciendo, ha sido y es nuestro impulso.

cruzar la valla

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Pero antes, me parece importante que tengamos claro que seguimos adelante (nos enfocamos en otras cosas a parte de C.H.) no porque ello no importe, ni porque apoyar el JeSuis sea apoyar el racismo o los postulados de un sistema inhumano, sino porque reconocimos su importancia, lo denunciamos (como nuestras ideas lo obligan), nos enriquecimos con el debate (de manera autocrítica -autoafirmarse es fácil), y continuamos porque sabemos que hay cosas que si nosotrxs no decimos, no dirá nadie.

Seguir adelante sin esa reflexión clara me parece un facilísmo intelectual, de los que hacen que desde la izquierda no logremos hacer un planteamiento que convenza a alguien más que a nosotrxs mismxs.

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